Mueble Artic

muebles blancos de nogal

Descripción

Este mueble bajo en madera de nogal teñido en blanco posee líneas rectas y simples con unas medidas de 155cm de ancho, 58cm de profundidad y 53 cm de alto.

Raquel Figueiras realizó un estupendo trabajo de acabado en las puertas dando vida a este original mueble.

Un mueble que te evocará sensaciones de tranquilidad y bienestar, madera, naturaleza, un lugar donde poder vivir la vida de una manera más natural y sencilla.

Porque como dijo William Morris, arquitecto polifacético inglés del siglo XIX, fundador del movimiento Arts and Crafts, «No tengas en tu hogar nada que no tenga un uso o no sea bello».

Presentación

mueble blanco de nogal

Preguntas frecuentes sobre el Mueble Artic

¿Cómo esta construido este mueble de autor?

Este mueble blanco y de nogal está construido en madera maciza natural, sin laminados ni imitaciones. La parte central, de nogal europeo, aporta calidez y textura; mientras que el volumen blanco envuelve la pieza con una presencia limpia, casi arquitectónica. El contraste no está pensado como un capricho estético, sino como una forma de diálogo entre dos superficies que se potencian mutuamente. En Iuglandis solo usamos madera natural, y eso se nota tanto en el peso como en el tacto y en cómo evoluciona la pieza con el tiempo.

Para nosotros, un mueble artesanal no es solo el que se hace a mano, sino el que nace de una idea que se desarrolla sin atajos. Un proceso donde cada gesto tiene un motivo, donde cada unión, cada detalle, cada volumen ha pasado por decisiones conscientes. Es artesanal porque hay personas detrás, sí, pero sobre todo porque no responde a modas ni a prisa. En Iuglandis entendemos el diseño como una forma de expresión personal, no como un producto. Por eso hablamos de obra más que de mueble. Porque hay algo que se siente, que está vivo, que no se repite.

El Ártic es una pieza que se siente muy actual, pero sin caer en lo frío. Esa mezcla de blanco puro con madera natural le permite encajar tanto en espacios minimalistas como en interiores más cálidos. Puede funcionar en un salón amplio, en un recibidor con carácter, incluso como punto focal en una zona de paso. No es un mueble que se pierda en la pared. Tiene presencia, tiene ritmo, y eso hace que se note sin necesidad de gritar. Lo pongas donde lo pongas, aporta orden y armonía.

Porque la madera natural tiene vida propia, y eso transforma el mueble en algo que respira con el espacio. No buscamos superficies perfectas ni colores planos. Lo que queremos es que se vean las vetas, que haya diferencias, que el tiempo deje su huella. Al usar madera maciza, no hay capas que disimulen lo que hay debajo. Lo que ves es lo que es. Y eso le da al mueble una profundidad que solo se consigue con materiales auténticos, trabajados con respeto. No es solo estética, es forma de entender la materia.