Mesa Ancares

mesa de piedra artesanal

Descripción

 Unas mesas de centro realizadas con un antiguo árbol de nogal, un mínimo de unos 200 años de antigüedad para poder dar una pieza tan bonitas como esta. 

Tras cepillarlas y conservar al máximo sus medidas decidimos contactar con Francisco Pazos, un increíble escultor con el que diseñamos las bases para este trabajo. 

Piedra del país combinando texturas y distintos tratamientos, junto con el nogal, hacen de estas mesas unas piezas de líneas simples y de aspecto robusto.  

Una con relieve y otra con rebaje a medida para la colocación de nombre y número de serie, junto a su nuez correspondiente, grabada y numerada. También acompañan caja identificativa y un certificado. 

Sus medidas son: 

Mesa Ancares 9.2      largo 160 cm  ancho 63cm y alto 48cm 

Mesa Ancares 9.1      largo 170 cm  ancho63 cm   alto 48cm 

Presentación

Preguntas frecuentes sobre la Mesa Ancares

¿Qué materiales constituyen esta mesa artesanal?

La Mesa Ancares está compuesta por un tablero de nogal macizo y una base de piedra natural. Esa combinación es la que le da su carácter: la calidez de la madera y la fuerza mineral del soporte. Aunque a veces se busque como mesa de piedra, es importante saber que la superficie, la parte que se toca y se vive, es siempre de nogal, una madera con veta marcada y presencia profunda.

La Ancares pide un entorno donde se respire cierta sobriedad material. Funciona muy bien en espacios amplios, con suelos neutros, paredes tranquilas, donde el volumen pueda sentirse sin ser invadido por otros elementos. También encaja en entornos más contemporáneos donde la textura mineral y la madera cálida dialogan sin competencia. Es una mesa que pide tiempo, aire y mirada.

El nombre hace referencia a una zona montañosa de Galicia, donde la piedra y la madera conviven desde siempre en la arquitectura tradicional, en los caminos, en los refugios. No es un nombre puesto por sonar bien, sino por lo que evoca: una forma de estar en el mundo donde lo natural y lo construido se cruzan sin imponerse. La mesa recoge esa inspiración y la transforma en una pieza que no necesita explicarse para sentirse.

La unión entre los dos materiales está pensada para que no haya ruptura entre lenguajes. El nogal no flota, la piedra no invade. Cada uno mantiene su lugar. El tablero se apoya con seguridad, sin ocultar ni exagerar su presencia. La proporción entre materiales hace que la mesa no se vea dividida, sino completa, como si fuera una sola forma.