Uno de nuestras mejores piezas, tanto por su belleza como por todo el proceso que vivimos trabajando con Raquel Figueiras. ( Figueiras.r38 )
Partiendo de un tronco de Nogal, empezamos a darle forma a este banco con una idea inicial, luego como siempre, sobre la marcha se define en función de lo que pide la propia pieza. Ese trabajo conjunto con Raquel y su posterior talla en un trozo de rama que conservaba el propio tronco fue el culmen de un magnífico banco llamado Babel.
Finalizamos con unas bases en hierro lacadas, colocación de nombres y nuez, la cual instalamos en una cavidad natural del árbol, justo donde lo necesitábamos. Bajo ella la firma de Raquel.
Las medidas son 210 cm de largo, 40 cm de ancho, 38 cm de alto asiento, 100cm altura total.
Caja identificativa y certificado de autenticidad.
Se ha utilizado nogal europeo procedente de un árbol ya caído, con estructura sólida y mucho carácter. Esta madera de nogal, al no ser intervenida con barnices gruesos ni tintes, conserva su color, su textura y sus pequeñas marcas. Es una madera que habla de su pasado sin esconderlo, y que en esta pieza se transforma sin perder su esencia.
Un lugar donde pueda estar sin ruido. Donde se valore lo natural, lo tallado, lo que no se repite. Puede vivir en un recibidor amplio, en un estudio, en una galería o incluso en un entorno más íntimo si hay luz y calma. Lo importante es que tenga espacio para ser visto, tocado y sentido, sin prisa.
Lo que lo diferencia es su proceso, no solo su forma. Este banco de nogal no ha sido diseñado en plano, ni repetido en taller. Es una obra que nació poco a poco, con decisiones tomadas sobre la marcha, en diálogo con el material y con la artista. Cada parte está ahí porque tenía sentido, no por seguir un patrón. Y eso se nota.
Este es un banco artesanal en el sentido más completo: hecho sin prisa, sin fórmulas, desde el taller y con las manos. Pero además de eso, también es una obra colaborativa. Aquí el proceso fue compartido con la artista Raquel Figueiras, y cada gesto se hizo con atención, escuchando lo que el tronco necesitaba. No hay simulación de rusticidad, hay verdad y escucha, y eso es lo que lo convierte en algo único.