Una sola pieza de madera de castaño, 300×110/95×5. Base de madera maciza de castaño con herrajes en negro.
Acabado natural con una capa protectora de barniz ecológico 100%. Acabado inferior en negro a juego con los herrajes. Se conservaron todas las irregularidades de la madera.
Llaves para montaje y desmontaje realizadas en madera, ocultas en la base de la mesa.
Realizada a mano en mayor parte del proceso, lo cual puede dar lugar a variaciones en el acabado de la madera, muchas de ellas producidas naturalmente por la madera se conservan para una mayor sensación de naturalidad. Grietas y deformidades de la madera.
Nuez grabada según referencias y con iniciales IG. Caja de nogal con nombre del mueble, referencia y fecha de fabricación.
Lugar de grabación mirador Cabo do Mundo, Chantada
La Mesa Betanzos nace del mismo árbol centenario que dio vida a otras piezas: la mesa Kaldi y la Bauxita. No es un dato técnico, es una historia real. Ese árbol, por su tamaño y por la forma en que creció, nos permitió extraer tablas únicas, largas, con una expresión muy marcada. Y de ahí surgieron piezas que no compiten entre sí, sino que dialogan desde una raíz común. La Betanzos es una de las más sobrias, pero con una fuerza enorme.
No es una forma de hablar. Aquí no hay procesos industriales, ni fases delegadas. Es una mesa hecha a mano desde el principio, pensada y ejecutada dentro del taller. Cada decisión —desde la proporción de las patas hasta el tipo de unión— se toma con tiempo, con herramientas manuales, observando lo que pide la madera. Lo hecho a mano no es un reclamo, es la base de nuestro oficio.
Lo que hace especial a la Betanzos no es solo la madera, sino cómo ocupa el espacio. Tiene proporciones muy bien medidas, sin estridencias, sin ornamentos. Es una mesa que llena por presencia, no por volumen. El castaño aquí se muestra con toda su naturalidad, sin barnices que lo disfracen, sin adornos superfluos. Es una pieza honesta y firme, como si dijera solo lo justo, pero con convicción.
La Betanzos es una pieza única, no porque tenga algo rebuscado, sino porque nace de un momento concreto y de un material irrepetible. Y no reproducimos el diseño como si fuera un molde. Las formas son similares, pero la pieza final es siempre distinta. Lo importante no es que haya muchas, sino que cada una sea coherente consigo misma.