Una mesa de centro creada íntegramente en nogal y como seña una gran tapa de una sola pieza de 8cm donde se observa perfectamente la belleza de esta madera. Aprovechando una falla del propio tablón fundimos cobre, usando distintas técnicas para terminar con un acabado único.
Para la base dos piezas más de madera trabajadas de un solo tablón, incrustado tubo de cobre de 25mm aleatoriamente.
El nombre esta vez le toca a un municipio de Sevilla, Gerena. Allí se encuentra uno de los yacimientos de cobre más ricos del mundo y la mejor en cuanto a calidad.
Un reportaje en la costa Lucense, en un precioso pueblo llamado Rinlo, municipio de Ribadeo, hace honor a esta mesa de centro única y especial.
Siempre con su respectiva nuez numerada 13. y grabada con iniciales IG, certificado de autenticidad y caja identificativa.
Esta pieza está construida íntegramente en nogal europeo macizo, una madera que tiene mucha personalidad por sí misma. Su veta es profunda, su color cambia con la luz, y cuando se trabaja con respeto —sin cubrir, sin domesticar—, ofrece una textura única. No hay tintes, ni efectos artificiales. Lo que se ve es lo que la madera trae consigo: presencia, naturalidad y carácter.
La Gerena tiene una identidad muy marcada: es baja, ancha, con una base firme y un lenguaje casi escultórico. No parece una mesa convencional, y eso es intencional. No nace para encajar, sino para habitar el espacio con calma. Su forma se aleja de lo habitual y por eso genera algo distinto. Tiene algo de pieza ceremonial, pero sin solemnidad. Es fuerte, pero no pesada.
Esta mesa pide espacios tranquilos, donde pueda estar sin ruido alrededor. Puede funcionar en salones amplios, salas de lectura, espacios abiertos donde la materia tenga protagonismo. No busca imponerse, pero tampoco se adapta a todo. Su altura, su volumen y su forma hacen que tenga que encontrar su sitio con naturalidad, como quien entra en casa y no necesita hablar para hacerse notar.
El nogal se ha trabajado sin barnices gruesos, con productos naturales que protegen sin cubrir, que permiten que el tacto siga siendo madera y no capa. La superficie está alisada pero no plastificada. Todo está pensado para que la evolución del material sea visible con el tiempo, no disimulada. Porque esta mesa, como todas las nuestras, no está hecha para permanecer idéntica, sino para madurar.