Mesa Kaldi

mesa de madera negra

Descripción

Esta mesa comparte hermandad con otras 3 piezas más, mesa Milano, mesa Betanzos y Mesa Bauxita, todas ellas salieron de un mismo árbol, un árbol centenario el cual por diversos motivos terminó su ciclo de vida y hemos podido recuperar su esencia transformándolo en diversas piezas admirables por sus dimensiones.

Aquí nos hemos decantado por reparar las zonas dañadas de la madera y terminarla con un acabado carbonizado, protegido con barniz vegetal para su mayor conservación.

Su nombre se complementa con la figura de hierro de 10mm que instalamos en un rebaje de la mesa, Kaldi fue un pequeño pastor que descubrió unas bayas con las que haría el primer café de la historia.

Las dimensiones de esta pieza son 300 cm de largo x 110 cm en una cabeza y 95 cm en la otra, su espesor es de 5cm. En la base una estructura de hierro lacada en negro.

Nuez numerada 4. Y grabada con iniciales IG, certificado de autenticidad y caja identificativa.

Presentación

Preguntas frecuentes sobre la Mesa Kaldi

¿Qué tipo de ambiente pide esta mesa artesanal de castaño?

La Kaldi es una mesa con mucha presencia, por lo que funciona muy bien en espacios abiertos, donde pueda respirarse desde varios ángulos. Tiene algo de escultura, algo de estructura, y eso hace que se integre bien en interiores sobrios, con materiales naturales, con luz suave. No necesita competir con otros elementos. Al contrario, los ordena. Encaja en casas donde se valora el peso de lo esencial, donde no hay demasiadas cosas pero cada una tiene un porqué.

No, solo el respeto que merece cualquier pieza hecha con materiales nobles. Un paño seco o ligeramente humedecido suele ser suficiente. Mejor evitar productos agresivos o trapos ásperos. La madera maciza de castaño se comporta bien con el paso del tiempo, y los acabados que usamos la protegen sin cubrirla. En realidad, es una mesa pensada para usarse, para vivirla. Y eso incluye dejar que el tiempo también dibuje algo sobre ella.

Equilibrio, profundidad y silencio visual. El contraste en la Kaldi no está pensado para llamar la atención, sino para estructurar la pieza con sobriedad. El castaño aporta calidez, cercanía; el negro sostiene, da base, da pausa. Juntos hacen que la mesa se perciba como algo más que funcional. Es una presencia. Una pieza que no se impone, pero se queda.

La Kaldi es una pieza que resume muy bien el lenguaje de Iuglandis: materiales naturales, diseño con peso, ejecución sin prisas. Tiene fuerza, pero también contención. No es una mesa que busque agradar a primera vista, sino una obra que pide tiempo, que se entiende de a poco, que se aprecia más cuanto más se convive con ella. Forma parte de esa línea donde el mueble se convierte en gesto, en escultura habitable.