Mesa Milano

mesa blanca artesanal

Descripción

Mesa de madera de castaño, nuestra primera pieza a trabajar. Con un acabado blanco, resina negra en las imperfecciones de la madera y unos lazos de sujeción hemos definido esta gran mesa sujeta por una base de hierro lacada en negro.

Para esta mesa escogimos el Monte Faro, a 1100 metros de altitud en el municipio de chantada, un bello paraje acorde a esta mesa para realizar el reportaje.

Sus medidas son las mismas que sus hermanas, (historia en descripción mesa Kaldi) 300 cm de largo, 110cm de ancho en un extremo y 90 cm en el otro, con un espesor de 5cm.

Como no, nuez numera 1. y grabada con iniciales IG, certificado de autenticidad y caja identificativa.

Presentación

Preguntas frecuentes sobre la Mesa Milano

¿Cómo esta construida esta mesa artesanal?

La Mesa Milano está hecha completamente en castaño macizo, una madera con un tono muy cálido, que con el tiempo va ganando aún más carácter. El castaño que usamos no es cualquiera: seleccionamos cada pieza por su estabilidad, por su textura y por cómo reacciona al trabajo manual. Esta no es una mesa con chapa ni con trucos visuales, es una mesa de castaño auténtica, y eso se nota en la presencia, en el peso, en la forma en que la luz resbala por su superficie. La madera aquí no se tapa, se muestra tal cual es.

Porque no hay dos iguales, y porque el castaño, cuando se trabaja bien, sigue respirando con el tiempo. Es una mesa de madera viva porque conserva su autenticidad, su tacto, sus pequeñas marcas que recuerdan que viene de un árbol, no de una fábrica. Aquí no se busca la perfección industrial, sino la verdad del material. Y esa verdad no es lisa ni uniforme, es rica, cambiante, con historia. Cada vez que te sientas en ella o pasas la mano por encima, la madera te recuerda que está viva.

Que está hecha sin prisa, con las manos y con la cabeza. Esta mesa artesanal de castaño no nace de una cadena de montaje, sino de un taller donde cada gesto tiene sentido. Se ha trabajado tabla a tabla, respetando la forma natural del material, y buscando ese equilibrio entre sencillez y presencia. No hay adornos ni complicaciones, solo líneas limpias y volúmenes precisos. Y eso le da un aire muy claro, muy rotundo. Es una mesa que no necesita más de lo que tiene para llenar el espacio.

La Milano tiene una presencia muy sutil, pero firme. No llena el espacio con ruido, pero se hace notar. Funciona muy bien en comedores donde se quiere dar protagonismo a los materiales, a la luz natural, a lo esencial. También en espacios más contemporáneos donde todo está muy pensado y cada mueble tiene un papel claro. Es de esas mesas que no compiten con el entorno, pero tampoco pasan desapercibidas. Tiene ese equilibrio que solo se consigue cuando la forma, el material y el oficio van en la misma dirección.